EL IES PEDRO DE VALDIVIA
Hablar hoy del IES “Pedro de Valdivia” en Villanueva de la Serena y para los villanovenses es un tarea que poco o nada puede aportar ya que este Instituto lleva arraigado en la ciudad más de cincuenta años y multitud de paisanos han pasado por sus aulas y, quizá, ellos tengan más criterio que yo para hacerlo. Pero con esta salvedad, no me resisto a callarme por ser este el lugar donde estudié y en el que llevo trabajando, va ya para quince años.
¿Cuáles fueron sus comienzos? ¿Qué razones llevaron a los políticos de los años cincuenta del siglo pasado para instalarlo, precisamente aquí, en Villanueva, antes que en cualquier otra ciudad del entorno? ¿Qué supuso para la ciudad el Instituto, en principio catalogado como “Laboral”? ¿Qué fin tenían los Institutos Laborales? Un sin fin de preguntas me asaltan para dar campo al estudioso.
Los Institutos Laborales hay que entenderlos dentro de la política global de la época. Por aquel entonces, principios de los años cincuenta, el régimen que había sobrevivido a duras penas con un sistema económico autárquico comenzaba a abrir sus ventanas al exterior debido a su reconocimiento por parte del todo poderoso país que no era otro que los EE UU, país al que la gente de mi edad estamos agradecidos por aquello de la leche en polvo y el queso de bola. Pero esto es materia suficiente para otro artículo. Como decía, el País emprendía entonces otros derroteros y se vislumbraban horizontes más placenteros. A nivel político se diseñaron planes ambiciosos en la industria, la agricultura y la pesca de forma tal que, sin perder su esencia política, la Nación se incorporara al concierto económico de Europa ya restañada de las heridas de la segunda Gran Guerra.
Estudios ya había habido desde principios de siglo que inquietos por la situación de extrema gravedad que sufría el campo extremeño: mal reparto de la tierra, generosa bolsa de temporeros, analfabetismo y pobreza, necesitaba de medidas urgentes que saturara tantas heridas. De aquí surge el Plan Badajoz obra ingente, aún inacabada, que pretende el aprovechamiento integral de la cuenca del Guadiana para transformar tierras árida y de dehesa en tierras de regadío, modernizar la agricultura e incentivar la llegada de industrias transformadoras, asentando a la mano de obra excedente en núcleos de población de nueva planta. Fabulosas inversiones dieron paso a obras de magnitud faraónica, como puede ser la Presa de Cíjara, que poco después fue acompañada de otras y una tupida red de canales y acequias, a modo de sistema arterial, que diera vida a estas tierras sedientas. Toda la obra no podía estar completa, y el Régimen así lo preveía, sin que los hombres que presuntamente serían los beneficiados no estaban preparados para el reto que suponía esta nueva agricultura que exigía una mentalidad abierta a cualquier embate tecnológico que tanta novedad presentía. Había que formar “hombres del futuro” que elevaran del horizonte esta nueva España que “renacía” como decía la propaganda oficial. Se exige dar a los jóvenes, hijos de obreros y pequeños labradores, la oportunidad de formarse de “hacerse hombres de provecho” y agradecidos a su Patria. La Patria del Movimiento Nacional. Este y no otro fue el motivo del nacimiento de los Institutos Laborales, un maná caído del cielo en aquellos años que corrían.
De su instalación en Villanueva, a parte de su estratégica ubicación en las Vegas Altas, hay que agradecer el buen hacer de los políticos del momento que hicieron valer su influencia entre los grandes mandatarios del Estado. Tuvo una primera ubicación, de carácter provisional, en los altos de lo que por entonces se llamaba maternidad, en la calle S. Francisco, hoy ocupado el espacio por el Hospital de S. Justa, más tarde, tras gestiones municipales diversas se buscó el lugar que hoy ocupa el nuevo centro, el IES “Pedro de Valdivia” en la Avd. de Chile. Constaba de tres edificios, el principal que tenía acceso por la Avda, estaba dedicado a Administración, aulas, laboratorios, biblioteca y salón de actos, anexo dando continuidad por el este se encontraban los talleres de forja, carpintería y electricidad y más alejado se encontraba el edificio de la granja y almacén agrícola.
El nuevo edificio sirvió de acicate a muchos estudiantes, no sólo de Villanueva sino de los alrededores: La Haba, Campanario, Castuera, Navalvillar de Pela, Herrera del Duque e incluso de Zafra y Los Santos de Maimona. Al ser el primero en ubicarse en la zona convirtió a Villanueva en un centro cultural por excelencia por el elenco de profesores que siempre tuvo gran prestigio y por su abundante alumnado procedente del exterior, tan abundante que para ellos se habilitó una residencia de estudiantes y muchos de ellos vivieron su escolaridad en casas particulares, en modalidad de pensión, lo que de algún modo se traducía en un bien económico para la ciudad.
Con el tiempo, como suele pasar con los pueblos, aquellos fines para los que fue concebido iban quedando obsoletos, se construyeron otros Institutos y en 1967 se unificaron las Enseñanzas Medias perdiendo el carácter de Laboral. Del edificio inicial, de materiales pobres, no queda nada, sobre sus campos de prácticas se construyó el actual, más sólido, que se inauguró en 1991 al que da acceso una magnífica plaza que se levanta sobre el solar del anterior edificio.
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Maestros artesanos o artistas
A. Barrantes Lozano
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Se viene potenciando, desde los organismos oficiales y por organizaciones privadas la artesanía autóctona. Esta reivindicación es verdad que cala entre los ciudadanos y está bien vista por la mayoría, como lo está el folklore y todo aquello que nos lleve a cualquier tiempo pasado, como si por el hecho ser pasado necesariamente tiene que ser mejor. Tienen buen predicamento los grupos de folk que se alimentan desenterrando letrillas antiguas que se cantaban alrededor del fuego en los largos inviernos, en las matanzas y fiestas familiares, en las rondas de cuando se rondaba, los cantos de los quintos, de cuando los mozos se sorteaban para cubrir el “.quinto real”, aquello de “que si te toca te….” Una auténtica recua de investigadores afloran por doquier y rescatan de un olvido predecible aquello que nuestros abuelos y bisabuelos cantaron y las forma de divertimento que tenían. La investigación folklórica supone un esfuerzo por encontrar los orígenes de lo que fuimos e intentar un volver a empezar como si lo que somos ahora no fuera resultado de lo que fuimos o bien nos arrepintamos de lo que somos, ya que tenemos la sensación que en la evolución hemos ido perdiendo autenticidad. No es criticable que personas estudiosas rescaten del olvido estas cosas. De algún modo nos ayudan a conocer nuestro pasado, y ese tipo de investigación no tiene menos valor que el que cultiva los entresijos de la historia. Pero en lo que no hay tanto acuerdo es en el afán de encontrar los orígenes, nuestro origen, como algo que nos identifique y nos haga diferente a los demás, que nos haga sentirnos miembro de un grupo de carácter excluyente para los que no pertenezcan a él y por lo tanto con matices de privilegio. Caeríamos entonces en aquello que buscan los teóricos de los nacionalismos, tan de moda y con tan nefastas consecuencias.
Reflexionaba de este modo al hilo de la exposición sobre “maestros artesanos extremeños” que durante los últimos días de abril hemos disfrutado en Vva de la Serena. Y digo hemos disfrutado porque, durante esos días, fuimos muchos los ciudadanos que nos acercamos a la sala de exposiciones municipal, un gran acierto esta sala, por su ubicación y disponibilidad para estas cosas, que gozamos con ella. Con la grata sorpresa de saber qué es hoy la artesanía extremeña, cuáles sus reconocidos maestros y cuál el trabajo de estos.
Quizá mi sorpresa fue por el concepto que tenía de artesanía, muy al tono de lo expuesto antes, que así es también como define la Real Academia al artesano: “ persona que ejercita un arte u oficio meramente mecánico” o artesano “modernamente se utiliza para referirse a quien hace por su cuenta objetos de uso doméstico imprimiéndolos un sello personal.” Por ello mi asombro fue cuando compruebo que todo lo que se expone allí es perfectamente inútil, en la medida que pueda ser un cuadro de Picasso o un busto de Rodín. Allí no encontré búcaros, botijos ni tinajas al uso y que tanto proliferaron entre los alfareros locales. Ni encontré rastros de aquellos “jolateros” de entonces.
Encontré formas y volúmenes. Era evidente que los expositores no son artesanos al uso. Y aunque todos tienen sus habilidades reconocidas por la Junta de Extremadura, al ser nombrados Maestros Artesanos, de sus obras emana algo más. Gente reconocida hay por ahí con el grado de artista haciendo mucho menos. El “Juego de café, ”Ánforas”, “El Juego de Ajedrez” o “El mural” del maestro Torrejón son motivos para pensar que D. Manuel es algo más que un artesano del cobre, el maestro busca transmitir y no sólo habilidades que como Maestro se le suponen. D. Andrés González Castaño nos ofrece una muestra que partiendo de las formas tradicionales nos lega un “Juego de lavabo” lleno de sencillez y armonía. Don Lorenzo Pérez Vinagre rompe con todo el sentido figurista y utilitaria de la obra artesana y nos ofrece formas y volúmenes sugestivos que recuerdan las “deformaciones” gaudianas en su obra “Entrañable compañía” o nos acerca a Dalí en “Paseo Matinal” una obra sugerente en forma y color. Destacable son sus “Murales”,1 y 2, con predominio del color sobre toda conceptualización figurativa. En la vanguardia se encuentra su “Tetera de Diseño”. El maestro artesano, D. Julián Simón González es junto a D. Andrés González los artistas más figurativos de la exposión, en este prima la meticulosidad en el diseño y la limpieza en los enchinados de sus piezas llenas de primor y buen gusto. D. Avelino Carrasco Durán ofrece en la muestra su quehacer de ceramista que bucea en el arte clásico greco-romano con sus obras “Colegiala II “y “Alcatruz” y con su “Mural Raku” nos transporta a la pintura de Gauguin. Por último D. Cayetano Pérez García se adentra en el mundo enigmático de la cultura maya “Sol maya”o egipcia “Recuerdo”. Emplea la forma clásica como soporte o marco de la obra de arte. Interesantes son su “Botella Miró” y sus paisajes en “Colores de mi tierra” o “Paisaje cerámico”
Sin lugar a dudas en la atmósfera trasciende el espíritu de D. Rafael Ortega, en el vestíbulo del Ayuntamiento se exponía su “Juego de Ajedrez,” que supo elevar a la cerámica extremeña a la condición de arte y sacarla de los límites regionales para hacerla universal.
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Imágenes de la muestra
MAESTROS ARTESANOS EXTREMEÑOS
Lavabo
Andrés González Castaño

Mural
Avelino Carrasco

Mural Raku
Avelino Carrasco

Botella de Cuellos
Avelino Carrasco Durán

Sin Título
Cayetano Pérez García
Botella Miró
Cayetano Pérez García
Sol Maya
Cayetano Pérez García
Diseño Vidriado
Simón González
Paseo Matinal
Pérez Vinagre
Mural
Mural
Lorenzo Pérez Vinagre

Joyero y Plato
Manuel Torrejón
Ajedrez
Manuel Torrejón
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“Sandías de Villanueva”
A. Barrantes Lozano
Era frecuente, hace ya de ello mucho tiempo, ver por la calles de Madrid tenderetes a rebosar con sandías de Villanueva. Hoy esta práctica ha desaparecido como han desaparecido otras muchas cosas, desplazadas por otros conceptos de comercialización y otras exigencias. Yo recuerdo la alegría que me produjo, en uno de mis primeros viajes a la capital, el ver en uno de aquellos tenderetes, que a modo de exposición y venta ocupaba una de las aceras del entorno del Retiro, colgado de uno de los palos que sujetaba la frágil lona que protegía la mercancía un cartón que decía “Sandías de Villanueva.” “Sandías de Villanueva”, gritaba el buhonero. Y a mí, que por entonces era un niño, aquello me atrapó, por lo mágico que todo me parecía. Aquellas sandías bien podían haber sido producidas por mi padre o por cualquier labrador conocido. ¡Aquellas sandías eran de mi pueblo y el bueno del vendedor hacía gala del origen del producto como garantía de calidad.! Todo un orgullo para una inocencia infantil. Aquellas sandías de corteza dura, “bandeadas”, de color y sabor inmejorables, estaban allí.
Es que Villanueva producía sandías de gran calidad. Todo se vino abajo con la transformación del campo derivada del Canal del Zújar. El labrador de Villanueva era un labrador de secano y de aquellas tierras resecas sacaba, no sin sudor, aquellas sandías que daban fama a nuestro pueblo. Su cultivo era todo un rito. Desde la selección de la semilla, su sembrado, su crianza y su cosecha. Había labradores que centraban todo sus afanes en su cultivo y producción. Sabiendo en cada momento lo que el proceso necesitaba. Dar “alreor”a las sandías consistía en remover la tierra entorno a la mata casi diariamente y así facilitar mantener fresca a la planta. Hoy es una frase hecha que se ha extrapolado para otros menesteres, sobre todo cuando de ellos se quiere sacar algo para propio provecho.
En torno a este producto, que para muchos campesinos suponía sus principales ingresos, surgió la figura del “correó” o intermediario que solía ser una persona conocida, entendida, que ponía en contacto al productor con los compradores y a la vez intervenía para fijar precio, que como ahora, estaba sujeto a las leyes del mercado. Las primeras cosechas eran siempre más caras que aquellas producciones de mediados o de final de campaña. Puestos en contacto productor y comprador este veía el “género” que solía ocupar parte del pasillo de la casa. Y si la primera impresión era positiva comenzaba el trato para fijar el precio que se concretaba por arroba. “A tanto la arroba”, se decía.
A la venta se podía llegar bien ”a ojo” o bien al peso. Por el sistema de “a ojo” el cálculo se hacía por estimación. Normal era que esta si la hacía el labrador fuera a la alta y si la hacía el comprador este estimase a la baja. Después de una breve discusión, si las diferencias no eran insalvables, un choque de manos cerraba el trato y comenzaba la carga. Si no era así, se procedía al pesaje. Es cuando entra en liza la romana, tan castiza en Villanueva. El procedimiento del pesaje era todo un ritual. Comprobaba la fiabilidad de las balanza, la romana no es otra cosa que una balanza con dos brazos dispares, bien sobre un trípode o bien colgada de una argolla que al efecto se tenía en el dintel de la puerta, se procedía al pesaje.
Dos operarios iban llenando la espuerta, generalmente de esparto, que colgaban del gancho de la romana y otro, bien el vendedor o bien el comprador velaba por el fielato que era comprobado por ambos, cantándose en voz alta el resultado ¡¡ 3 arrobas (@),7 libras y 3 cuarterones!! Que iban anotando. El proceso continuaba hasta que el comprador creía suficiente o bien se agotaba la mercancía.
Consciente soy que a muchos que lean estos recuerdos le bailen un poco lo de las arrobas. Pero es que era la unidad de peso habitual. Aún hoy las familias que continúan con la tradicional matanza saben que al cerdo se le sigue pesando por arrobas y de las muchas o pocas que tenga el animal sabremos de su bondad.
La arroba se compone de 25 libras y 1 libra de 4 cuarterones, lo que nos viene a decir que una arroba tiene 100 cuarterones. Esto posibilita trabajar con decimales, evitando que a partir del valor de la arroba se tenga que deducir el de la libra y el del cuarterón.
Así se la suma de los distintos pesos fueron: 18 arrobas, 37 libras y 15 cuarterones, este número complejo se reducía a incomplejo, diciendo 19 arrobas, 12 libras y 15 cuarterones, y expresado a modo decimal sería: 19 arrobas con 63 cuarterones, o bien 19,63 @. Lo que facilita su multiplicación por la cantidad fijada por arroba.
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Extremadura
He leído el libro que el ex-presidente Ibarra ha publicado a modo de memoria autobiográfica. En él desgrana retazos de nuestra reciente historia y en la que él ha sido protagonista. No comento modos, formas o estilos literarios que de la obra se desprenden. No es el caso. A través de los veinte capítulos que la componen se desgranan los entresijos de todo un quehacer, lleno de luces y sombras, de incomprensiones…, pero como en toda obra autobiográfica, es de suponer, que mucho, lo más áspero, se haya quedado en el tintero y mucho de lo que se haya cocido entre bambalinas también El texto es directo y entrecortado, a veces duro, rayano en lo descortés, como fue su carrera pública, aunque destila franqueza y sinceridad.
Nos cuenta el Sr. Rodríguez Ibarra, el que ha sido durante tres décadas Presidente de la Comunidad extremeña, una anécdota, que si no fuera por la tragedia que la ocasionó podría resultar chistosa o pintoresca. Es en el capítulo VIII, escribe con amargura y crudeza que allá por septiembre de 1983, teniendo aún su nombramiento como Presidente por archivar, la intransigencia etarra había acabado con un policía nacional, extremeño, en un atentado en Urnieta. Desgraciadamente la noticia de las muertes violentas allá en Vasconia eran cotidianas, aún no se ha extirpado el tumor, y que la víctima sea extremeña tampoco resulta ser una novedad. Extremadura es una tierra de diáspora. Nos cuenta el ex-presidente como experiencia dolorosa la repulsa y náuseas que le provoca que se tengan que defender ideas políticas en democracia a través de la violencia cuando la democracia es tolerancia. “Combatir el terrorismo es, primero combatir la indiferencia, que es enemiga de la democracia. Y sin democracia no hay libertad.” Pero no es esta la lectura que quiero hacer, en ello todo bien nacido está de acuerdo, lo que trasciende y da motivo a este comentario es la situación grotesca o tal vez kafkiana que con dolor nos describe.
Resulta que él en atribución al cargo que ocupa sintió la necesidad de estar al lado de la familia de Pablo Sánchez César, policía caído por el fuego de ETA. Y así lo hizo. Viaja en autobús, sólo, hasta Madrid para unirse al cortejo oficial que como es habitual el gobierno de la nación hace en homenaje a los caídos por la sin razón. Estaba entonces el poder central en manos de socialistas. Cuando se persona en Barajas un alto mando le dice que es lo que a él se le ha perdido allí, pero emprende viaje con ellos. Después del funeral la comitiva oficial se olvida de él y vuelve a Madrid. En la soledad del “naúfrago” en tierra lejana busca amparo entre los compañeros del policía muerto, a quienes pregunta, ya entrada la noche, cómo volver a Badajoz. Estos, sabedores de la situación, lo acomodan con los deudos del fallecido en el avión de carga que partió, no sin problemas, aquella misma noche con el féretro y familiares rumbo a Talavera de la Reina. Grotesco. Que una comitiva oficial se olvide de uno de sus miembros en tan dolorosa situación no tiene más lectura que la nula o poca importancia que a esa autoridad se le da y por ende a la tierra que representa. No fue una humillación a él, eran gentes de su partido quienes le olvidaron, fue una humillación a Extremadura que por entonces, como siempre había sido, no pasaba a ser más que un borrón en el mapa de España. Leyendo esto y otras anécdotas que se desgranan a través de las más de trescientas páginas se puede hacer uno el retrato de lo que era Extremadura en aquellos años ochenta y cuál era el papel que nuestra región tenía en el concierto de la nueva configuración del estado autonómico.
Esta lectura me ha traído otras a la memoria y me viene una cita de D. Miguel de Unamuno que entresaqué de una de las publicaciones que hizo sobre sus viajes por Extremadura, concretamente a Yuste. D. Miguel, muy amante de la soledad de los campos, gustaba bajar desde Salamanca y adentrarse en el paisaje y la historia de los pueblos, así extasiado por la grandeza de las estribaciones montañosas, de los fértiles valles y de los frondosos bosques de la Extremadura que nace al sur de la Cordillera Carpetana escribe: “da pena ver región tan hermosa, tan espléndidamente dotada por Dios de suelo y cielo, tan abandonada de los hombres…”
Tan abandonada como ignorada, llena de estereotipos entre los que piensan de ella, sin conocerla, como un inmenso pedregal, o donde los hombres ladran, como se decía de los hurdanos. Valga para aquellos lo que D. Miguel nos lega al respecto como reflexión de su visita a La Erias (Hurdes), donde encuentra la analogía entre los que beben el agua pura, sin contaminar, sin iodo, sin sales de la tierra y que produce bocio y cretinismo y los puristas de ideas, destiladas, matemáticas, sin contaminación, que acaban por tener bocio y cretinismo intelectuales. Por estos y aquellos habrá que seguir rompiendo cristales.
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El Coloso y La Loba Capìtolina <!– @page { size: 21cm 29.7cm; margin: 2cm } P { margin-bottom: 0.21cm } –>
El Coloso y La Loba Capìtolina
A. Barrantes Lozano
Siempre ha estado la palabra escrita dotada una autoridad incostestable, más si en los libros de texo fuera impresa, allí donde la opinión de los expertos apenas si es cuestionada por las mayoría de los mortales y la confianza en sus argumentos no se ponen en solfa a no ser por otro experto de igual o parecido reconocimiento haciendo que entre los allegados se creen partidarios de una u otra corriente, a veces irreconciliables. Reconciliaciones y cismas ha habido y habrá. ¿Qué decir de las diatribas entre filófoso y sofistas, o de los partidarios de la Concepción Inmaculada de María que durante siglos divide a la Iglesia hasta que es elevado a Dogma a mediados del siglo XIX.? ¿O a la contradicción actual entre evolucionistas y creacionistas?
Estas controversias, de aparente gran calado no eclipsan otras más prosaicas, cercanas y específicas, bundantes ahora que vivimos tiempos mutantes que hacen que lo que parece hoy ser y se da como cierto, en poco es otra cosa, de modo tal que uno no se siente seguro de nada. Saltan por los aires convicciones y credos que teníamos por inmutables. Y no porque todo lo anterior fuera fruto de algún espejismo, no, sino más bien se debe al afán de revisionismo que nos asola como un ciclón. Ocurre en la política, tan bamboleante siempre, en los sistemas económicos, tan recurrentes en nuestros días, en las creencias y otras tantas cosas. Parece como si de pronto se encendieran luces adormiladas bajo la capa de un tiempo pretérito.
Llama la atención lo que últimamente se viene publicando en el mundo del arte. Obras que durante un largo tiempo se han adjudicado a un autor resultan ser de otro o bien han sido mal datadas. No me estoy refiriendo a aquellos vestigios prehistóricos donde la información del carbono 14 puede variar años e incluso siglos sin variar lo sustancial de un hallazgo arqueológico. Mil años más o menos qué importan sobre una antigüedad de 500.000. Me quiero referir a trabajos más recientes, casi contemporáneos, que se han venido atribuyendo a tal o cual autor de forma fidedigna, que han sido objeto de profundos estudios, tesinas y tesis y sacralizados en los libros de texto. Ahora resulta que con estudios apoyados en técnicas sofisticadas se desmontan tesis y certidumbres.
¿Como explicarse que “certezas” tales se hayan mantenido durante tanto tiempo por voces “expertas” y que ahora se desmonten con relativa facilidad?
. Nadie, ni arqueólogos, ni expertos en arte, se habían percatado durante siglos que la llamada “Loba Capitolina” no es una muestra inequívoca del arte etrusco como hasta ahora se nos ha dicho e incluso hay tratados sobre ello, sino que resulta ser una obra de confección posterior bajo la argumentación irrefutable de un análisis concluyente que demuestran que la técnica escultórica empleada no se conocía en los tiempos atribuidos sino que son de bien entrado el medioevo.
Algo que nos toca más de cerca y más reciente, es la polémica surgida con el famoso cuadro del “Coloso” atribuido a Goya hasta el momento. D. Manuel Zugaza, Director de El Prado, en nota de Europa Press del 26 de junio de 2008 que publica “La Vanguardia” afirma que los resultados de las investigaciones técnicas en torno a esta obra, que aún están por concluir “cierran el capítulo sobre las evidencias de que esta pintura no es de Goya”. Así que la obra atribuida al pintor aragonés pasa a ser, probablemente, obra de Asensio Juliá, un discípulo suyo, según los últimos estudios realizados al cuadro. Opinión que corrobora Dña Manuela Mena, Jefe de conservación de la pintura de Goya, que nos llega a decir que la obra se aleja de Goya completamente, sustentando su la afirmación argumentada por la existencia de pinceladas dudosas, incoherencias luminosas y falta de precisión. Si esto es así, ¿cómo es que no se habían dado cuenta antes?
La cosa no estará tan clara porque otra experta, Dña Jesusa Vega, directora del la fundación Lázaro Galdeano, al día siguiente contestaba en una entrevista al diario “El Público” y nos decía, al respecto de lo anterior: “ a lo mejor estamos viendo al Goya más Goya. Quizá efectivamente, la pintura es rara porque es la más Goya de todas..”
Si reflexionamos sobre estas dos relevantes opiniones, por un lado la de Dña Manuela Mena y por otra la de Dña Jesusa Vega, podríamos pensar: ¡cómo pueden ser tan dispares! ¿Es posible lo que lo que para unos es evidencia para otros resulte descalificante? ¿Qué podemos pensar del arte, y de los críticos de arte, aquellos que apenas si estamos iniciados?
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Noviembre 28th, 2008 por abarrantes in General · 8 comentarios
Reflexiones sobre el arte contemporáneo
El otro día leía de Mario Vargas Llosa un artículo de opinión sobre un artista moderno que está causando furor en el Reino Unido. Concretamente hacía referencia a Damien Hirst, y su crítica tenía como base la subasta de un lote de sus obras en la prestigiosa casa de Sotheby`s con sede en Londres. Este artista, parecer ser, y parece ser cierto por otras informaciones que hablan al respecto, que saltándose a galeristas y marchands, ha conseguido subastar 223 obras de las que obtuvo 198 millones de dólares. Y no es esto lo criticable, lo que se quiere hacer ver es que el procedimiento es a todas luces fraudulento en el sentido que el propio artista y su galerista participaron en la subasta con el objetivo de engordar los precios y por ende engordar su cartera, ya de por sí bastante voluminosa. El escritor peruano, que su autoridad intelectual nadie pone en duda, se rebela, no solo por el procedimiento, sino por la forma de encumbrar a personas sin genio extendidas por lo hoy llamamos arte. Dice al respecto que el éxito de un artista ya no depende de sus propios méritos artísticos sino de factores tan ajenos al arte como sus aptitudes histriónicas… o a las manipulaciones mafiosas de galeristas, coleccionistas… y a la ingenuidad de un público extraviado y sometido.
No insistir en decir que al bueno de D. Mario no le gusta nada ni el artista ni su proceder, al que considera un embaucador, sin vena sino es para su autopromoción, pero el trabajo al que hago referencia es una reflexión autorizada de lo que es o en lo que se está convirtiendo el arte contemporáneo, con las excepciones que uno quiera tener. Lo he leído varios veces y las reflexiones del escritor peruano al respecto me han llevado a mi propia reflexión y me han ayudado a ver mejor por donde camina esto del arte, a la vez que confirma mis temores que, por ser inexperto o temeroso de salirme de la fila, nunca lo he dicho aunque siempre he creído que hay mucho humo en esto. Recuerdo ahora la visita al Tate Modern de Londres. Es un museo moderno destinado a albergar las nuevas corrientes. Es un edificio vasto con pretensiones de hangar de aeropuerto, frío, resultado de la restuaración de una antigua central eléctrica. De paredes frías también. Situado enfrente de la catedral de S. Pablo, tesoro renacentista de la ciudad londinense, separado de este edificio por el cuadaloso Támesis, pero unido a él por un puente de arquitectura moderna, puente del Mileniun,equilibrado y de buen gusto. Los peatones que cruzan el puente comparan dos realidades arquitectónicas que separan más de cinco siglos. No digo que el edificio del Tate Modern no me gustara. Por sus amplias salas cuelgan algunas obras, no muchas, de artistas consagrados. Picasso, Bacon, Bracque… por otras, o junto a estas, aparecen pinturas que uno no sabe catalogar, ni el por qué están allí, que nada emocionan. Luego te enteras lo cotizado de tal o cual artista, pero no deja de ser sorprendente, algo parecido encuentro en el museo madrileño “Reina Sofía”. El edificio en sí encierra más nobleza e incluso su propia ampliación, muy atrevida, es expresiva y comprendo que no satisfaga a todos, es una proposición arquitectónica de fuerte contraste con el noble edificio del antiguo hospital e incluso choca con el paisaje urbano. Encierra en sus salas buenos Picasso y perpetúa a pintores españoles como Benjamín Palencia, Zuloaga, Solana, Saura entre otros, pero no se salva de la corriente imperante en este tipo de museos. Los museos de arte contemporáneo me han parecido siempre garajes que encierran algo de arte y mucho atrevimiento. Lo mismo su puede decir del Guggenheim de Bilbao, pero no tanto del parisino d`Orsay ubicado en una antigua estación de ferrocarril, pero completo con obras de los pintores que hicieron fortuna a finales del XIX y principios del XX. Manet, Monet, Renoir, Van Got… pintores que tuvieron la inteligencia de romper con las formas clásicas pero no con los cánones de la belleza. Supieron “ expresar” e “impresionar” con sus trabajos, creando escuela como antes lo hiciera Goya y tantos otros. Hoy pasa a ser el arte pura mercancía porque se ha mercantilizado tanto que “hemos renunciado a los cánones y a las tablas de valores en el dominio del arte y en este no hay otro criterio vigente que el de los precios de las obras de arte en el mercado, un mercado susceptible de ser manipulado” (Tiburones en formol. M. V. Llosa)
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Educar en el odio
Aunque nos esforcemos en pregonar y sostener que en democracia hay que educar para la tolerancia y el respeto; que la esencia democrática reside en la solidaridad como militancia cívica para luchar por la dignidad del hombre, otras voces se oyen que evidentemente no van por esta senda. Viene al caso que, amparándose en la libertad de opinión, cosa muy respetable, se opina, es más se confirman cosas que uno honradamente considero que estaban superadas, al menos por gentes a los que se supone una cierta formación por encima de la media, y tienen la oportunidad de defender, allá donde estén, los valores sociales de solidaridad y convivencia, cuando disponen de un medio de comunicación poderoso como puede ser la radio, la TV o la prensa escrita.
Resulta que, en un programa deportivo de gran audiencia, emitido por la cadena más auditada del país, como es la Cadena Ser, la noche del 24 de septiembre, en la tertulia que analiza de la actualidad deportiva algún aspecto generalmente colateral al mismo deporte. El tema elegido fue la bondad u oportunidad que tienen los distintos clubs que lucen en su vestimenta tal o cual bandera. A decir verdad que a uno le resulta la cosa totalmente indiferente y considera que tal o cual decisión no es más que puro marketing, obviando lógicamente cualquier otra trascendencia. Llevar bandera o no llevarla no influye, ni es conveniente que lo haga, en lo que debe ser una competición deportiva ¿Cómo es posible que un país se pueda ver representado por un grupo de futbolista espléndidamente pagados y, además, importados a base de talonario? ¿Es que a estos jóvenes afortunados, en buena medida profesionales del mejor postor, que visten la camiseta blanca del “Madrid” o la blau-grana del “Barça” se les hace abjurar de su nacionalidad en pro de unos valores supuestamente patrios a los que son ajenos? Sacar conclusiones por el hecho de llevar tal o cual banderita en sus camisetas es tergiversar en su esencia el espíritu deportivo en favor de otros más espurios.
Hecha esta salvedad, a modo de reflexión particular, he de decir que lo que realmente me indignó, después de sorprenderme, fueron los argumentos de los distintos contertulios en relación al tema propuesto.
Pues resulta que tal tertulia, que generalmente no es más que un cruce de opiniones dirigidas a los seguidores que son legión en nuestro país de los equipos citados, me pareció esperpéntica y gratuita. A parte de bandera sí o bandera no, que para mí no pasa de ser un tema inocuo, allí se habló de educación. El representante catalán, que por su forma de hablar parece el portavoz de todos
los sentimientos de Cataluña, argumentaba que el hecho de llevar la bandera de España el R. Madrid es motivo suficiente para odiar en aquella tierra la propia bandera, porque los catalanes identifican al clubs madrileño como las esencias de todos los males y si se odia al Madrid lógicamente se odiará a todo lo que el Madrid represente. La argumentación la completaba diciendo que un niño catalán aprende a decir “Barça” antes que papá o mamá, y antes de que tenga uso de razón, sus progenitores ya se han encargado de hacer ver al infante al Real Madrid como ente que personifica al mismo demonio. Dudo mucho que una sociedad madura y formada como es la catalana tenga un sistema educativo basado en el odio eterno utilizando método y formas bien superadas en Europa y que retraen a la Alemania de los años 30 del siglo pasado. No dudo que algún energúmeno habrá, nadie está libre de ellos, pero hacer cómplice de tal barbaridad a toda la comunidad catalana me parece una exageración, amén que se atisba de estas afirmaciones un tufo rancio de un nacionalismo trasnochado. Pero no para aquí la cosa, porque para rebatir estos tan “sólidos” argumentos del contertulio catalán, el director del programa no tiene mejor ocurrencia que decir que los seguidores del At. Madrid, educan así e incluso con más odio hacia el Madrid que ellos, pero que por eso no se odia la bandera de España. Lo acabó de arreglar. Luego levanta la voz en grito contra la existencia de Boixos_Nois, Ultrasur o Frente Atlético. Pero como en el fondo todos querían demostrar que son más patriotas o patriotitas que nadie reproduzco aquí la definición que Mario Vargas Llosa, nos dejó el 11-01-06: “El nacionalismo es la cultura de los incultos, una entelequia ideológica construida de manera obtusa y primaria como el racismo, que hace de la permanencia a una abstracción colectivista el valor supremo y la credencial privilegiada de un individuo.”
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Septiembre 15th, 2008 por abarrantes in General · 1 comentario
Ajo de peces
D.Agustín Cubeles fue, allá por 1790 magistrado de la Real Audiencia de Cáceres que por aquellas fecha fue creada para Extremadura por la Real Pragmática de 30 de mayo de 1790, reinando D. Carlos IV, justificando su asentamiento en la ciudad, “como lugar más oportuno por lo sano, mejor surtido y más poblado, frente a Plasencia, Trujillo, Mérida o Badajoz”
Al magistrado Cubeles se le encomienda por Orden del Consejo de Castilla del 7 de diciembre de 1790, firmada por el Conde de Campomanes, la visita a La Serena que entre otras cosas decía “que deseando abreviar el establecimiento de la Audiencia, poniéndola cuantos antes en ejercicio y para entonces se hallen sus Ministros enterados y con conocimiento práctico de la constitución física y política de aquella provincia y que juntos después procedan con acierto en la parte gubernativa”
Debió ser el referido Cubeles un hombre de su tiempo, pues nos ha llegado de él que “traía teorías de los enciclopedistas franceses, tibias en asuntos de fe, poco respetuosos con los bienes eclesiásticos y hasta contrarias al que decía excesivo número de individuos de teja y cogulla, cuando falta hacían brazos para las industrias y trabajos de producción.”
Conocida la personalidad del Sr. Cubeles me urge decir que por el mandato de Su Majestad y a la prontitud y celo que el magistrado se toma su trabajo nos ha llegado hasta nosotros la mejor descripción de Villanueva y sus habitantes de finales del siglo XVIII.
Con presteza el Sr. Cubeles acompañado de su séquito pone rumbo a Vva de la Serena a fin de que del Alcalde, Oidores y gente principal le informen de la situación social y económica de la ciudad. De su paso por nuestra ciudad nos ha llegado un precioso libro titulado “Viaje a la Serena en 1791” precioso documento para todo el interesado en nuestro pasado. La situación Administrativa, personajes, descripción de edificios y estado económico. Para no se exhaustivo sólo me detendré en reproducir lo que creo interesante en relación a nuestra tradición culinaria. Nos relata el documento, por la pluma de un acompañante, un día de campo en las cercanías del Guadiana ”…Luego faldeando río arriba una sierra, pasamos junto al molino harinero que llaman de Nogales… Vengan todos a comer…Y a este grito confortador acudimos a la sombra de unos álamos, donde se habían improvisado manteles y yantares. Empezamos por a caldereta, a la cual se llama en Cáceres frite extremeño, compuesta de muy tierna carne de cordero con aceite, ajos, sal, pimentón y otras especias; verdadero manjar de dioses en un día de campo si además es regado con vino de la tierra, de ese suave que dicen montúo como el que allí bebimos. Después pusieron una marranilla bien refrita, coruscante y deliciosa vianda entre las mejores. Y terminamos con un ajo de peces, para mí (y no digo de Cubeles a quién todo le era nuevo) completa sorpresa por la finura y exquisitez de este plato, en el que se combinan los trozos de jamón con pececitos fritos llamados colmillos y el regusto picante y seco de ajo, condimento que por aquí usan en todas las comidas, salazones y embutidos,”
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III La agroflación: “El Canto del Cosaco.”
Los problemas que hay que afrontar por la escasez de alimentos en nuestra aldea global no son nuevos.
Con la mejora de las condiciones higiénicas y el remanso bélico generalizado durante el siglo XIX, la población mundial y especialmente en Europa creció de forma sorprendente.
Aquel crecimiento vegetativo inesperado por novedoso hizo poner en marcha políticas innovadoras que favorecieron el desarrollo de la agricultura. Emprendiéronse en nuestro País iniciativas en este sentido con el resultado de la ampliación del número de hectáreas a cultivar. En los años sesenta del siglo pasado una nueva crisis alimentaria se afrontó con la introducción de variedades mejoradas artificialmente junto al empleo masivo de fertilizantes e insecticidas, duplicándose la producción agrícola mundial, aunque con efectos ambientales muy criticados, lo que lleva a que se dude si se puede continuar en esa línea y potenciar el empleo masivo de trangénicos. Voces científicas y de solvencia deberían pronunciarse, ya que el dilema se encuentra entre los problemas estructurales derivados de una productividad menor que el crecimiento del consumo y la población y el problema, como pregonan otras voces, que afirman que el hambre en el mundo obedece al reparto desigual de los alimentos y no a su falta o escasez.
Si fuera el primer caso, habría que desempolvar de una vez las teorías de Thomas Malthus, economista inglés considerado padre de la Demografía y conocido por su obra ”Ensayo sobre el principio de la población”- (1798), y reconsiderar lo que vino a llamarse “catástrofe malthusiana”.
Ante el segundo supuesto el problema es de justicia social, paradoja del mundo globalizado, como sostiene Raj Patel, que produciéndose más alimentos que nunca hay más hambre que en toda la historia..
La situación se está dejando sentir en los países más pobres donde se multiplican acciones de protestas y disturbios con tintes de rebelión en masa, que ponen en aprietos el equilibrio político de aquellas zonas de la tierra y amenazan la estabilidad del resto de los países. Los movimientos de población y migraciones masiva son hoy problemas para los países desarrollados.
Se está sufriendo ya, en Europa, lo que supone la mala distribución de la riqueza. Habitantes del Este, subsaharianos y de América latina, huyendo de la pobreza y el hambre pululan por nuestras calles. De forma desordenada e irregular llegan a nuestras costas, en busca de un dorado incierto, jugándose la vida o quedándosela en el intento, miles de desafortunados.
Esperemos que sesudos políticos y economistas den con la razón de tanta sin razón y se evite este silencioso asesinato en masa que pregona la ONU y que a todos nos hace cómplices. Se encuentren, en pos de la justicia y de la paz, entre los diversos factores que inciden en el problema, soluciones que eviten que los pueblos deprimidos puedan hacerse eco de aquel canto lejano de Espronceda:
“y allá después en templos suntuosos / sirviéndonos de mesa algún altar
nuestra sed colmará vinos sabrosos / hartará nuestra hambre blanco pan.”
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