Antonio Barrantes

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EDUCACIÓN

Abril 15th, 2008 · 3 comentarios
Educación

* EDUCACION

Antonio Barrantes Lozano

Hay cosas de las que todo el mundo dice entender. Hablamos de política o de fútbol sin ruborizarnos, con pocos mimbres somos capaces de deliberar y sentenciar. La escasez de argumentos quita rigor y esconde subjetividad, pero como si tal. Algo así pasa cuando hablamos de educación. Pero ocurre que este tema es más grave por su trascendencia inmediata. Con frecuencia se oye, tanto a madres preocupadas como a conspicuos tertulianos, dando/quitando razones a todo el proceso del complicado entramado educativo. La mayoría de las veces no se tiene más base que el recuerdo de aquella escuela por la que uno pasó. La añoranza de aquel modelo es frecuente asidero de en familias atolondradas por la obligación que se les viene encima, la corresponsabilidad en la educación de sus hijos, quizá arrastradas por la inercia de que cualquier tiempo pasado fue mejor o bien por filias políticas que obscurecen todo.

Valorar lo que se tiene no debe ocultar lo que se puede mejorar, pero ningunear lo positivo es viajar hacia el antesdeayer.

A principios del siglo XX España vivió una de los periodos más tristes de su historia. La pérdida de Cuba provocó una profunda crisis en la conciencia nacional. Entre los intelectuales de la época surge la idea de “España como preocupación”, España como problema. Cuando Joaquín Costa exclama “Escuela y Despensa” pide los ingredientes necesarios para hacer un pueblo fuerte, nuevo, bien alimentado e instruido. Costa parte de la persuasión de que la redención de España está en la educación y no en otra parte. Este optimismo por la educación prendió en las mentes más preclaras del momento. Giner de los Rios considera a la educación como modo que permite a cada individuo dirigir con sentido su propia vida.

Esta preocupación sigue vigente por el mundo.

Leí hace algún tiempo, el 9 de mayo de 2002, un artículo de Nelson Mandela y Graça Machel, matrimonio de humanistas, ambos comprometidos con la redención de África, premios Príncipe de Asturias, y él, premio Nobel de la paz de 1993, que titulaban “Educación ¿quién suspende?”, entre otras muchas afirmaciones entresaco aquella que dice “ hoy el mundo atraviesa una crisis de la educación… uno de cada cinco niños no verá nunca el interior de un aula..” Son afirmaciones terribles y bien fundamentadas de las que ambos autores tienen criterios suficientes para esgrimirlas. Son preocupaciones parejas a la de los intelectuales del 98 y vienen a contrastar con la situación educativa actual en nuestro país que presume de una escolarización al 100% en los tramos de 3 a 16 años, pero no exenta de una profunda controversia desde la concepción del Artículo 27 de nuestra Constitución por las distintas interpretaciones que se le ha venido dando, tanto por los socialistas como por los ahora populares, a la hora de desarrollar sus aspectos legislativos, llámense LODE, LOGSE, LOCE o lo que venga.

Intereses partidistas ocultan el avance significativo que la educación ha tenido en España fundamentalmente durante los últimos treinta años y han creado la sensación de fracaso o de fiasco al gran esfuerzo social y económico que se ha realizado y se realiza en este campo.

Parto y comparto con que todas las iniciativas legislativas se han hecho o han tenido el noble propósito de mejorar lo anterior. La Ley del 70, conocida como de Villar Palasí, mejoraba y adecuaba la legislación educativa franquista. Cuando UCD se mejoró la ley del 70 y así sucesivamente. El reformar la leyes, el hacer leyes nuevas en educación no es ni debe implicar necesariamente la negación ni el desacredito de las anteriores. El legislador debe procurar adaptar el sistema a las nuevas exigencias. Federico Mayor Zaragoza en una entrevista decía en relación a los cambios del sistema educativo: “La reforma tiene que ser como la vida misma, constante, no podemos decir ya tenemos la solución, la teníamos para los problemas de ayer o de hoy pero no para los de mañana.”

Esta sensación de fracaso que tiene la sociedad actual de nuestro sistema educativo, no está en la necesidad de revisar el sistema, que como la propia sociedad es mutante y está sujeto a continua adaptación, la sensación negativa está en el uso partidista que del sistema se hace.

Desde el 98 hasta ahora ha pasado más de un siglo y el debate de la educación continúa dentro de la humareda que levantan las concepciones políticas y los intereses empresariales que hacen que la situación educativa española, que jamás pudieron soñar Giner o Costa, quede diluida por un debate estéril en el que se sobreponen intereses espurios a los puramente educativos.

Si volvemos a la situación que nos describe Mandela y Machel, ellos, como espectadores externos, creerán que nuestros políticos, desarrollan algún esperpento del Ruedo Ibérico a los que tan dados estamos en representar.

Reformemos lo reformable. Pero pensemos en la escuela, lugar donde aprendemos a ser, que se la dote para colocar al individuo a la altura de su dignidad. Si no es así: ¿quién suspende?

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3 responses so far ↓

  • 1    Begoña // Abr 20, 2008 at 20:50

    Está muy bien. ¿Por qué no lo envías a El País para que te la publiquen como cartas al Director o en opinión?
    Un beso
    Begoña

  • 2    Mª Luisa // Abr 21, 2008 at 16:20

    Enhorabuena… por fin has abierto una ventana desde donde poder pasar a darte los buenos dias y comentar las subidas y bajadas del pan,los huevos, la bolsa, la educación…
    Me ha gustado tu repaso a la educación y me animó leer que en este sentido, tu que te codeas con ella, eres menos negativo que yo.Mi visión pesimista no viene sólo de lo que actualmente sufrimos como educación, si no de lo que me temo que llegará a ser cuando la generacion del friki-friki nos eduque.
    Salud y saludos para todos

  • 3    Jose Mari // Abr 25, 2008 at 17:11

    Amigo Antonio:
    En el deporte bien sea individual o colectivo, cuando se gana, gana el sistema, cuando se pierde, pierde el sistema. La pregunta es ¿estuvo bien empleado el sistema cuando se ganó?, ó ¿estuvo mal aplicado cundo se perdió?. Si los actores son los mismos, ¿quien falla?, el sistema, los actores, ó quien diseñó el sistema, o quizás todos. Por eso amigo Antonio que dificil es saber quien suspende.
    Me ha gustado mucho tu articulo.

    Un abrazo y hasta el sábado si nos vemos

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